| Definición
El cáncer de tiroides es la forma más
frecuente de cáncer endocrinológico. A pesar
de ello, es poco frecuente y en la mayor parte de los casos
el pronóstico es muy favorable.
En la mayor parte de los casos (95% o más),
el primer signo es una masa (nódulo) en la glándula
tiroides, que se encuentra a la exploración física,
porque el paciente lo nota , o por ultrasonido u otro método
diagnóstico en el que se explora el cuello. Raramente
la primera manifestación es un ganglio sospechoso en
cuello, metástasis (presencia de un tumor a distancia,
producto de la diseminación del cáncer de tiroides),
u otro síntoma.
Tipos
Existen varios tipos de cáncer de tiroides:
- El cáncer papilar.
Es el más frecuente (más del 80% de todos
los cánceres de tiroides). Ocurre a cualquier edad,
y es más frecuente en mujeres. Tiende a crecer muy
lentamente y si se disemina lo hace localmente hacia los
ganglios linfáticos del cuello. En Estados Unidos,
se estima que una de cada 1000 personas tienen o ha tenido
éste tipo de cáncer. Su sobrevida es elevada,
con un buen pronóstico, en general.
- Cáncer folicular.
Ocurre en pacientes un poco mayores que en el caso del cáncer
papilar. Crece más rápidamente que el cáncer
papilar. Inicialmente se disemina a los ganglios linfáticos,
pero también puede diseminarse a través de
la sangre a sitios como los huesos y los pulmones. Corresponde
a un 10 a 15% de los cánceres de tiroides.
- Cáncer medular de tiroides.
Ocurre frecuentemente con una tendencia familiar, y representa
de un 5 a 10% de todos los cánceres de tiroides.
Frecuentemente la persona manifiesta otros problemas endocrinológicos.
- Cáncer anaplásico.
Es el cáncer más agresivo de todos. Es raro
(menos de 5% de todos los casos), y tiende a ocurrir en
etapas más avanzadas de la vida. Es de muy mal pronóstico,
con crecimiento local acelerado, invasion y compresión
de las estructuras vecinas.
Síntomas
Raramente puede haber malestares importantes,
salvo en formas más agresivas de los tumores, o en
el cáncer medular en cuyo caso pueden aparecer otras
molestias endocrinológicas.
Diagnóstico
Muchos de los cánceres de tiroides se diagnostican
durante un examen médico de rutina o por la aparición
de un nódulo (una tumoración) en la glándula
tiroides. La mayor parte de las veces no hay síntomas.
El diagnóstico del cáncer se basa, usualmente,
en el análisis de la biopsia por aguja fina, o en el
examen del nódulo extraído durante la cirugía.
Tratamiento
Cuando se diagnostica cáncer de tiroides, el tratamiento
inicial es la cirugía de la tiroides. También
se extraen ganglios linfáticos.
Luego de la cirugía, puede utilizarse yodo radioactivo
para eliminar rastros del tumor, en los casos de los cánceres
papilar y folicular.
Todos los pacientes que han sido tratados por cáncer
de tiroides requieren seguimiento especial.
Ya que se elimina totalmente la glándula, la persona
sufre de un hipotiroidismo total (ausencia de producción
de hormonas tiroideas). Por lo tanto, la persona debe recibir
hormona tiroidea de por vida, a dosis muy exactamente reguladas.
El recuento de hormonas tiroideas en sangre debe hacerse con
frecuencia, una o dos veces al año , o más frecuentemente,
según indicación médica.
Aparte de los estudios de laboratorio, dentro de los cuales
se incluye la determinación de tiroglobulina, el paciente
debe realizarse otros estudios como :
- Ultrasonido de cuello. Permite valorar la recurrencia
de tumores malignos en el cuello, la presencia de ganglios
metastásicos (ganglios invadidos por tumor maligno),
etc.
- Rastreo de cuerpo entero (gammagrafía de cuerpo
entero para determinar la presencia de tejido malgino tiroideo
en el cuerpo)
- otros
Pronóstico
Con tratamiento, en la mayor parte de los casos
el pronóstico es muy favorable. La cirugía y
el yodo radioactivo logran erradicar el tumor en la mayoría
de los casos. Y, la cirugía por lo general tiene pocas
complicaciones. El diagnóstico y tratamiento tempranos
del cáncer de tiroides, son cruciales. |