Las hormonas tiroideas
son esenciales para el adecuado funcionamiento de todo el
cuerpo. Le indican a los diversos órganos la velocidad
con que deben darse los procesos metabólicos. Podríamos
decir que la tiroides es como el Director de una Orquesta:
logra la armonía entre todos sus miembros, indicándoles
el ritmo al que deben funcionar.
La glándula tiroides, a su vez, está regulada
por otra glándula llamada hipófisis o pituitaria,
quien a su vez tiene control cerebral. La hipófisis
mantiene estimulada a la tiroides mediante una hormona llamada
TSH (siglas para abreviar, en inglés: “hormona
estimulante de la tiroides”). Cuando la tiroides funciona
lentamente, la hipófisis aumenta el estímulo
enviándole mayores cantidades de TSH. Por el contrario,
cuando la tiroides funciona excesivamente, la hipófisis
disminuye los niveles de TSH.
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