| Definición
La tiroiditis es una inflamación en la
tiroides que es producida por diversas causas.
Tipos
Tiroiditis aguda
Es una enfermedad poco común, y que es muy violenta
en cuanto a sus síntomas.
En ésta forma de tiroiditis, la glándula es
afectada e invadida por bacterias que producen absceso u abscesos.
Hay datos clínicos de infección, con dolor,
hinchazón, enrojecimiento de la piel, malestar general,
fiebre y ataque al estado general.
Este tipo de proceso se considera una emergencia, y requiere
tratamiento con antibióticos. En ocasiones se requiere
drenaje quirúrgico. Por lo tanto, éstos casos
requieren hospitalización.
En la mayoría de los casos, las bacterias llegan a
la glándula tiroides por heridas punzantes, pero también
pueden llegar por la sangre en casos de pacientes agudamente
enfermos en quienes exista septicemia (presencia de bacterias
diseminadas en la sangre debido a un foco bacteriano en otro
órgano).
Tiroiditis Crónica Autoinmune (de Hashimoto)
Es un proceso inflamatorio crónico de la glándula
tiroides, que es relativamente común.
Esta es una enfermedad autoinmune, en la que hay una alteración
del sistema inmunológico. Debido a esa alteración,
la persona desarrolla anticuerpos contra la glándula
tiroides, que incluyen los anticuerpos antimicrosomales y
anticuerpos antitiroglobulina.
Conforme los anticuerpos van “atacando” a la
glándula tiroides a través del tiempo, la misma
va presentando alteraciones en su estructura, y en su función.
La producción de hormonas puede empezar a disminuir
de tal forma que el nivel de TSH (hormona estimulante de la
tiroides) empieza a elevarse para intentar estimular a la
tiroides para que produzca suficiente hormona tiroidea. No
obstante, llegará el momento en que la glándula
no responde adecuadamente, y los niveles de TSH se elevan
por encima de los niveles normales, y los niveles de hormonas
tiroideas, T3 y T4, empiezan a disminuir.
La glándula, en éste proceso, puede tener tamaño
normal, pequeño o incluso estar aumentada.
Cuando se evalúa mediante ultrasonido, la glándula
se muestra heterogénea (la superficie es irregular,
con zonas “oscuras” y zonas “claras”).
También se encuentra que el tejido conectivo fibroso
de la glándula es visible, y pueden aparecer “pseudonódulos”
(zonas que aparentan ser nódulos pero en realidad no
lo son). En general, éstos y otros cambios son bastante
típicos, y el médico ultrasonografista puede
hacer un diagnóstico de la enfermedad con claridad.
La tiroiditis crónica afecta mayoritariamente a mujeres,
y usualmente se comporta como un proceso familiar. Por tal
motivo, es importante que cuando una persona es diagnosticada
portadora de ésta enfermedad, sus familiares cercanos
(especialmente mujeres), sean evaluados.
En algunos casos, la persona con tiroiditis crónica,
puede sufrir de otros procesos autoinmunes como: anemia perniciosa
(producida por anticuerpos contra las células del estómago
encargadas de producir una substancia responsable de la absorción
de la vitamina B12), vitiligo (“melancolía”),
hipoparatiroidismo, etc.
También, es importante que quienes sufren de enfermedades
autoinmunes (como la artritis reumatoidea, vitiligo, anemia
perniciosa, etc) se evalúen por la posibilidad de sufrir
de tiroiditis crónica.
Tiroiditis subaguda (tiroiditis de De Quervain)
Es una enfermedad inflamatoria de la glándula tiroides,
de origen viral.
Los pacientes que sufren de ésta forma de tiroiditis
aquejan fiebre, malestar general, dolor de cuello que a menudo
se irradia hacia arriba y hacia uno o ambos oídos.
En algunos casos el dolor es severo, y puede notarse aumento
de tamaño y consistencia de la glandula tiroides.
Muchas veces, los pacientes dan historia de haber sufrido
un cuadro viral recientemente.
La tiroiditis subaguda, además de los síntomas
mencionados, puede producir alteraciones de la función
tiroidea. Dado que el virus inflama la glándula, inicialmente
puede producirse “fuga” importante de hormonas
tiroideas hacia la circulación, con el consiguiente
cuadro de hipertiroidismo (en los exámenes de laboratorio,
los niveles de T3 y T4 se incrementan, y los niveles de TSH
se suprimen. También, por la naturaleza inflamatoria
y viral del proceso, puede alterarse el hemograma y elevarse
la Velocidad de Eritro Sedimentación o VES) Puede,
entonces, haber taquicardia, ansiedad, temblor de manos, nerviosismo.
El cuadro es limitado, y la función tiroidea tiende
a normalizar en pocas semanas.
A la exploración por ultrasonido, la glándula
se nota inflamada, con superficie irregular (heterogénea)
y con un patrón cambiante conforme la inflamación
va avanzando por la glándula y resolviendo en otras
zonas de la misma. Luego del proceso, la glándula tiende
a normalizar. No obstante, se recomienda siempre seguimiento
por la posibilidad de que la tiroides haya sufrido algún
daño permanente.
La gammagrafía tiroidea (que usualmente no es necesaria
ante los datos clínicos, de laboratorio y de ultrasonido)
muestra glándula tiroides que no capta (se encuentra
inflamada y suprimida su función, por lo que el estudio
no logra visualizar la glándula)
El tratamiento de la tiroiditis subaguda consiste en reposo,
analgésicos anti-inflamatorios y en algunos casos el
uso de cortisona. Si el dolor es muy severo, en ocasiones
se requiere de analgésicos muy poderosos. Otros medicamentos
podrían ser necesarios (por ejemplo: tranquilizantes,
medicamentos para disminuir la taquicardia y el temblor, etc.)
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